
Les había contado que el usurero de mi pueblo la estaba juntando con pala con esto de las restricciones del Gobierno para comprar dólares. Bueno, resulta que las medidas de Guille Moreno lo estaban forrando porque habían fomentado las operaciones en negro y el tipo pagaba alto pero vendía a lo que se le cantaba. "Llegué a vender a $ 5,15", me dijo hoy apesadumbrado. "Pero también lo pagué alto, hasta $ 4,80 o más. -siguió- Ahora estoy cargado de dólares y no se los puede vender a nadie. Todo el mundo quiere pesos. Si me vienen a vender les ofrezco $ 4, 25 para que no me los den, es que me los tengo que meter en orto. Estoy perdiendo todo lo que llevaba ganado".
Punto para Mercedes y Amarilla para el amigo Guillermo que les sirvió las tapas en bandeja a los medios durante una semana.