
Gustavo Ferrari era un personaje menor, un abogado formado en el Opus Dei, con una lealtad incondicional a Francisco De Narváez. Pulcro y atildado, de pocas palabras y conservador, conoció con De Narváez la noche porteña y la vida más entusiasta. Se separó de su primera espoza y se dedicó a secundar a su amigo candidato.
Especialista en derecho bancario, tuvo su primera derrota en el equipo interno cuando no logró nombrar a cargo de las cuestiones jurídicas de la fundación a un abogado amigo de toda la vida.
-Viene el tipo y nos dice es un abogado muy prestigioso, hay que hacerle un lugar...tiene muchas relaciones con las Fuerzas Armadas... Cuando se va, le preguntamos ¿Y por qué tiene tantas relaciones con las Fuerzas Armadas?
Juan Pablo Schiavi se ríe recordando las caras del grupo en ese momento
-Porque es el hijo de Emilio Massera, nos dice...sin que se le mueva un pelo...nos queríamos matar...
Especialista en derecho bancario, tuvo su primera derrota en el equipo interno cuando no logró nombrar a cargo de las cuestiones jurídicas de la fundación a un abogado amigo de toda la vida.
-Viene el tipo y nos dice es un abogado muy prestigioso, hay que hacerle un lugar...tiene muchas relaciones con las Fuerzas Armadas... Cuando se va, le preguntamos ¿Y por qué tiene tantas relaciones con las Fuerzas Armadas?
Juan Pablo Schiavi se ríe recordando las caras del grupo en ese momento
-Porque es el hijo de Emilio Massera, nos dice...sin que se le mueva un pelo...nos queríamos matar...
Fragmento del libro "El Pibe", de Gabriela Cerruti (página 213)